Introducción

La mujer estaba de pie en la parte solariega de una de las montañas que acunaban el valle, los ojos cerrados y las manos en los bolsillos de los pantalones de ante negro.

Esbozó una sonrisa sesgada cuando el viento le revolvió el cabello y las ropas, cuando trajo consigo el sabor de la memoria.

La muchacha se sentó bajo un frondoso árbol mientras observaba el cielo en llamas de aquel atardecer tranquilo. Tras echar un último vistazo, sacó una pluma y comenzó a escribir.

 

Se bienvenido al Valle de Ónar viajero.

Siempre distinto y sin embargo inmutable, situado en la frontera entre la realidad y la leyenda, a veces siento que el único lugar donde verdaderamente podemos encontrarlo es en nuestro corazón.

Si me pidieras que te hablara del valle, probablemente te diría que es este un lugar extraño, mágico, si prefieres decirlo así… un lugar donde los sueños no son tan imposibles, donde puedes alejar a los miedos… a la soledad.

 Podría decirte que está situado entre antiguas y solemnes montañas, que a la orilla del gran lago crecen los árboles, viejos y sabios  y  que cuando anochece, hay tantas estrellas y parecen tan cercanas, que es fácil creer que estirando los dedos lo suficiente serás capaz de tocarlas.

Podría decirte esas y muchas otras cosas y aún así, sé que no le estaría haciendo justicia.

Porque a veces, a pesar de la altitud y de las cumbres que a lo lejos se dibujan con nieves perpetuas, cierro los ojos y durante un instante el viento tiene olor a mar, a sol y a tardes pasadas frente al mediterráneo.

Y es que al fin y al cabo, este valle no es sino lo que nosotros hacemos de él.

Es un espejo hechicero que nos muestra lo que somos, y al enturbiarse su superficie pulida, nos deja entrever quienes podríamos llegar a ser.

Un espejo que quiere transmitir un mensaje de amistad, amor y esperanza.

Hoy quiero invitarte viajero, a que hagas un alto en tu camino y me acompañes a través de este valle, no te entretendré, solo tomaré el tiempo que estés dispuesto a darme.

Porque ¿sabes? Tengo la secreta esperanza de que la magia y el sutil encanto que posee este lugar logren seducirte y dejes  así de ser un viajero, una silueta sin nombre que nos mira a lo lejos, para ser un amigo al que a pesar de cualquier distancia siempre sentiremos cerca.

En el Valle de Ónar siempre serán bienvenidos los que quieran ayudar o que necesiten ayuda, los que sientan que tienen mucho para dar o los que crean que no hay nada bueno que puedan ofrecer, a los alegres de corazón o los que se sienten sobrepasados por la tristeza…

Hoy te tiendo una mano amiga esperando de corazón que la aceptes.

Se bienvenido al Valle de Ónar viajero, ojalá nos veamos pronto.

                                                       ACRISHÁN

Published in: on 15 mayo 2009 at 17:56  Dejar un comentario  

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