Segunda Parte

Alaine había comenzado a contarme la historia el día anterior, pero se nos había echado encima el tiempo y habíamos resuelto que volvería al día siguiente para poder escuchar el final de la historia.

El lago central del valle estaba aquella tarde en calma y mi barca se deslizaba sobre su superficie provocando ondas que se perdían a lo lejos.

Mientras remaba hacia la pequeña isla donde se encontraba el gran árbol, iba recordando lo que Alaine me había contado.

Por aquel entonces era una muchacha joven, que al subir cada día a las cumbres que cobijaban el valle, veía despuntar a lo lejos el humo de las hogueras hijas de la guerra.

Alain era de procedencia aristocrática y tenía una estrecha relación con Portas, el hombre que heredaría un día el control del valle: habían crecido juntos y los unía toda una vida de recuerdos. 

Tenía que haber algo que ella pudiera hacer.

Comenzó de esta forma una campaña destinada a enviar tropas o recursos a las poblaciones cercanas que estaban siendo atacadas, con el objetivo de ayudarles y de detener a unos invasores que de otra forma, terminarían tarde o temprano llamando a sus puertas.

Pero sus argumentos y sus peticiones cayeron en saco roto: el valle no era una gran potencia militar, los soldados no eran numerosos y tampoco así el armamento.

Y Alaine, a pesar de tener soldados por su condición de noble, no tenía ni rango ni experiencia para poder dirigirlos. 

La otra opción habría sido dar apoyo logístico y económico, pero el consejo estaba muy poco dispuesto a verse cuestionado por extranjeros que nada tenían que hacer allí y a ver vaciadas sus arcas, su oro en bolsillos ajenos.

Así parecía que iba a zanjarse el asunto cuando a los pocos días tropas extranjeras comenzaron a perfilarse en la ladera de acceso al valle.

Los soldados venían en son de paz, buscando conseguir de las autoridades del lugar lo mismo que Alaine había estado buscando, pero eso no lo sabían los habitantes del valle cuando vieron a los militares armados desfilando montaña abajo.

Los comandaba un militar llamado Ónar y durante su estancia en el Valle fue cuando Alaine lo conoció.

Published in: on 19 febrero 2010 at 16:37  Dejar un comentario  

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