De arañas y árboles

 

Vengo otra vez a tu vera, a tu sombra llena de verdes, de madera y de mariposas esquivas.

A que me consueles, a que me sostengas, a que me sublimes con el arrullo suave del viento al pasar silbando entre tu corteza añeja.

Vengo a encontrarte amiga mía, a ti que siempre estás ahí cuando no me encuentro, para que me dejes cerrar los ojos a tu lado y simplemente sentir que existo.

A ti que a pesar de lo que los hombres te hacemos, nunca me has negado el callado consuelo de la solera de tus ramas y has compartido conmigo la belleza y el silencio.

La araña que el otro día caminaba a mi lado, hoy me muestra su casa y el sol de media tarde se queda prendido en cada uno de los hilos de su tela.

Y parece su obra una vela hecha de reflejos de luz que se hincha al viento dentro del tronco partido.  

Tan frágil, tan perfecta.

Al poco la araña parece venir a saludarme y la miro suspendida orgullosa al extremo de su hilo.

Me sonrío un poco: No gira, no oscila.

Nosotros, supuestamente humanos, tan grandes, tan poderosos, aún no hemos podido explicarlo.

¿Por qué no te mueves como un escalador suspendido al extremo de su cuerda?

Ahora investigan las propiedades de fuerza, resistencia y absorción de oscilaciones de tu hilo. Increíble –dicen- mejor que el keplar, que cualquiera de los polímeros conocidos.

Te miro y tú asciendes sin esfuerzo: ya me has saludado, ya has cumplido con la cortesía, ahora tienes cosas que hacer.

Ay, araña, si tú pudieras contarnos, si quisieras acaso hacerlo.

Cuánto tendríamos que aprender de ti.  

Suspiro y me muevo con cuidado para no destrozar tu telaraña: bonito estaría que después de tanta contemplación fuera tan patazas de llevármela por delante.  

Me estiro y oteo el paisaje a lo lejos, he dejado mi bicicleta aparcada en un árbol, al lado de un palmito, lo recuerdo muy bien.

Ahora falta recordar dónde estaba el palmito.

Cierro los ojos divertida sin poder evitarlo.

Cerca, seguro que el palmito está cerca, me digo sonriendo mientras echo a andar y me despido de mi amiga con un guiño.

Pronto volveremos a vernos.

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