Caminos

Un latido, dos latidos.

Una sonrisa en silencio y un escalofrío que recorre al galope mi espalda.

Si alguien me hubiera dicho las cosas que iba a vivir, le habría tomado por loco y no hubiera vuelto a dirigirle la palabra.

Y sin embargo, aquí estoy.

Con un pasado que comienza a adquirir forma tras de mí, hecho de decisiones, de dolor, de lágrimas y de momentos en los que el corazón adquirió tanto poder que fue capaz de robarle instantes a la realidad, para que me acompañen y me arropen durante toda mi vida.

Si me paro a pensar, no tengo nada y lo tengo todo.

Vivo en el reflejo de una realidad que ojalá nunca sea la mía.

Y nunca me había sentido tan viva.

Tan colgada de momento presente, sintiendo plenamente cómo el tiempo se desliza desde el “ahora” a lo que “ya fue”.

Sin saber qué será de mi mañana, qué extraño juego, aventura, o decisión comprometida me deparará la vida.

Sé que habrá dolor –siempre lo hay-, pero no le temo, es parte del juego. El dolor es a la felicidad lo que las noches a los días: la llegada de uno es la prueba irrefutable de que el otro existe y  que tarde o temprano, acabará por llegar.

Mirando atrás, con los momentos de desconsuelo aún nítidos en mi memoria, no puedo negarme que ahora le dan un matiz especial a la felicidad.

No por nada las sonrisas más hermosas las esbozan los labios que conocen bien la sal de las lágrimas.

Por lo demás… mentiría si dijera que no siento un poco de añoranza, de suave desazón por las personas y las situaciones que han tomado caminos que parecen alejarnos. Pero en el fondo estoy tranquila: las personas coincidimos en esta vida para ayudarnos, para enriquecernos y para aprender, sobre todo para aprender.

Una vez que ese propósito se ha cumplido se hace necesario que cada uno continúe la senda de su propio camino, porque muchas otras cosas que le ayudarán a crecer como persona le están aguardando.

Así, hoy no quiero sentir tristeza por lo que dejé atrás, sino júbilo por la belleza que me ofrece el camino que recorro y por toda la que habrá de ofrecerme y ni si quiera puedo imaginar.

Ojalá la vida trate bien a estos compañeros con los que tanto compartí y por si acaso lo olvidan, ya me encargaré yo de recordarles que no importa lo lejos que nos lleven nuestros pasos: si me necesitan siempre encontraré el atajo que me lleve de nuevo a su lado =).

Hoy les envío un gran abrazo, porque dónde estén llevan consigo un pedacito de mi, y yo atesoro el pedacito de ellos que me entregaron.

Hoy les digo un hasta pronto lleno de cariño, les deseo un buen viaje y con el alma tranquila continúo con el mío: fue un placer haberos conocido, amigos.

Published in: on 19 abril 2011 at 14:03  Comments (1)  
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  1. Precioso…🙂


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