¿Existe el perdón?

Alaine sonreía.

No con los labios, porque la felicidad que le mecía el alma en aquellos momentos era demasiado grande para que cupiera en un gesto tan pequeño.

La muchacha sonreía con el corazón, vibrando desde dentro.

Sentada frente a su escritorio, cogió una pluma y comenzó a escribir.

Sin olvido no hay perdón.

Qué curioso que escriba esto.

Yo, que siempre pensé que sería de las personas que llevan por estandarte la filosofía “perdono pero no olvido”.

Me sonrío, porque una vez más, la vida me demuestra que una cosa es lo que tú crees que eres y otra distinta, lo que eres en realidad.

Y la verdad es que soy mucho más feliz siéndome fiel que viviendo en el estereotipo de lo que creía que era.

¿Sabes, Ónar?

Hubo un momento en el camino que a pesar de todo lo que sentía por ti, llegué a pensar que nuestra historia tendría que acabarse.

Que eran tantas las heridas que se habían abierto a razón de las circunstancias, de tus actos y de los míos, que aunque pudiera existir futuro para nosotros, estaba condenado a quedar empañado por el dolor de lo que habíamos vivido.

Y me… me sentía tan triste, tan abatida. Tan ahogada en la desilusión y el dolor… estaba tan cansada, guerrero. Tan perdida en tu ausencia, en esa decisión absurda que tomaste de separarnos “por mi bien”…

Ahora niego con la cabeza, pensando en aquellos momentos y viendo cómo nos encontramos ahora. Y sonrío, suave, tierna, dejando que los momentos que compartimos día a día me demuestren que las segundas oportunidades existen y pueden salir bien.

Recuerdo aquella noche en la que hablamos, en la que realmente hablamos por primera vez.

Aquella noche en la que fui capaz de ponerte el corazón sobre la mesa, dejando a un lado el temor y todas las máscaras que creaba y que me impedían abrirme y decirte “soy así”.

y sacar valor para decirte que me había sentido herida, olvidada, que a veces ante tus palabras me había sentido cortada por mil cuchillas.

Que te quería, que lamentaba las partes de mi actitud que pudieran haberte confundido o haberte hecho daño.

Que nunca fue esa mi intención.

Pero que estaba cansada, guerrero. Que no quería llorar más, que no podía. No quería más noches en las que lo único capaz de detener mis lágrimas era el agotamiento.

No podía seguir haciéndome eso.

Ni si quiera por ti.   

Y sentir tu mirada compungida, tus brazos rodeándome y apretándome muy fuerte contra ti, como si quisieras protegerme de todo, hasta de ti mismo.

Aquella noche hubo un “lo siento” y un “te quiero” que comenzaron a cicatrizarme el alma y a diluir el doloroso recuerdo de los malos momentos.

Porque de verdad sentía que lamentabas mi dolor y que ibas a intentar ponerle remedio en la medida que te fuese posible.

Y las vivencias que hemos compartido desde entonces me demuestran que no me equivoqué al confiar en ti y me han permitido aprender de lo que pasó, aceptar lo que ya fue y seguir adelante.

 

Quizás ahora te estés preguntado el por qué de esta carta.

Tranquilo, no sucede nada, es solo que hace unos días una amiga del Valle me preguntó si existía el perdón, si las segundas oportunidades funcionan.

 Y ahora creo que puedo darle una respuesta.

Existir existe y las segundas oportunidades pueden funcionar.

Pero esto no sucederá siempre.

Ahora veo los “malos momentos” como experiencias que probaron la naturaleza de nuestros sentimientos.

Y aunque parezca mentira, los agradezco. Porque con ellos descubrí que no eras perfecto, que eras un ser humano más, y  que con tus actos podías herir a la gente que más querías.

Y eso me enriqueció, porque no se trata de buscar a un hombre ideal y entonces amarle, se trata simplemente de amar a un hombre, sabiendo que en él hay defectos y aún así amarle de todas formas.

 No somos máquinas, y el amor no es algo que se haga nacer, se diseñe, se piense y se controle.

Pero si algo que cuidar, algo de lo que aprender y en lo que hemos de crecer poco a poco.  

Nadie –salvo en raras, maravillosas excepciones- nace sabiendo amar.

Aunque la mayoría de la gente no parece darse cuenta.

Creo que voy a decirle a mi amiga que si le ama y si siente que su arrepentimiento es de corazón, que confíe en él.

Pero también que camine con cuidado, porque serán sus actos los que le demuestren si verdaderamente la quiere. Es decir, en nada tendría sentido que él se disculpara pero la hiriera una y otra vez.

Ahí debería pararse y practicar un amor que no siempre se entiende ni se pone en práctica: el amor hacía uno mismo.

Las personas valemos mucho, somos únicos y nunca deberíamos dejar que nadie nos tratara mal o despreciara lo que somos.

Así, le diré que hable con él, pero que antes se libere del rencor y escoja bien sus palabras, porque sino la conversación acabará en un cruce de acusaciones que no les llevará a ninguna parte.

Es decir, no es lo mismo “me sentí herida con tus palabras” que “me heriste con tus palabras”.

En la primera haces ver que al escuchar sus palabras nació en ti un sentimiento de malestar, en la segunda le acusas de que pronunció esas mismas palabras con la intención de hacerte daño.

A nadie nos gusta que nos acusen y menos si realmente no fue nuestra intención.

Creo que es una buena idea que en las conversaciones con los demás practicáramos la primera persona “yo me sentí…” y no el “tú me hiciste sentir”.

Alaine soltó la pluma, algo sorprendida de llevar casi tres hojas y sonriendo por lo bajo. Pobre Ónar, a este paso el hombre iba a terminar temiendo la longitud de sus cartas.

En fin guerrero, ¿tú qué crees?

  

Espero que estés bien, cariño. Ojalá nos veamos pronto.  

 

Alaine de Bles

The URI to TrackBack this entry is: https://elvalledeonar.wordpress.com/2011/06/12/%c2%bfexiste-el-perdon/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: