La mirada de un gigante…

Paso a tu lado, te miro, me miras.

Aminoro el paso rápido que me conducía de vuelta a casa para observarte.

Eres pequeño -apenas debes llegar a la mitad de mi muslo-, pero hay algo en tí que me recuerda a un gigante:

En mitad de la calle, erguido sobre tus piernecitas enfundadas en unos pantalones de pana rojos, con la chaqueta de Winnie de Pooh remangada sobre tus antebrazos. Sujetando con mano diestra un gigantesco bote verde de pompas de jabón.

En ese momento te acercas el anillo a la boca, soplas…. y en ese instante no existe nada más: acabas de crear un nuevo mundo que flota indeciso hacia un lugar que desconoces.

Y me sonrío, sin poder evitarlo, porque lo que tienes de gigante es la mirada. Unos ojos enormes y oscuros, inmensamente felices por una pompa especialmente grande.

Una mirada llena de poder y de vida.

Tu madre me sonríe entonces desde un banco cercano y me echa una mirada de “¿Quién fuera niño para ser feliz con estas cosas, eh?”

Yo le devuelvo la sonrisa y emprendo de nuevo el camino casa.

 

 

Lo que la señora no sabe es que yo llevo en la mochila, junto a los apuntes y la calculadora, mi propio bote naranja de pompas de jabón….

Supongo que uno nunca debería dejar de ser feliz con ciertas cosas😉

 


Published in: on 10 noviembre 2011 at 23:29  Dejar un comentario  
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